Hijo predilecto de la soledad
De palabras heridas, pero sin voz.
y luego de golpearme la cara,
Se me escapan las ideas.
Caigo de rodillas…
Todo vuelve a su ciclo in-natural,
Y yo a mi origen intrépido que detesto…
Mis ojos se niegan a cerrarse
Y mis manos a palpar cenizas…
He recorrido desiertos y mares buscándome,
Pero aún no aparezco…
¡Es preciso, acabar conmigo!
He sido demasiados años, niño
He sido demasiado tiempo ambulante,
No soy espectro aunque quisiera,
Ya no brillo como antes,
No soplo, ni río sinceramente…
Escaseo hasta de aire…
Ha llegado el tiempo de partir,
De dejar de improvisarme,
Estoy mejor que ayer,
Pero no estoy totalmente lúcido
Ni totalmente nítido
Quizás nunca abandone el camino pantanoso
Y quizás Las caídas nunca podrán olvidarme
Me he equivocado millones de veces,
Y hoy, ya no tengo permitido errar…
Estoy cansado de dormir con lágrimas en la garganta.
Cansado de vivir a momentos
De brillar por segundos,
Y luego volver a ser sombra o
Ánima,
Espantando mi propia humanidad.
